viernes, 9 de octubre de 2020

 

CUANDO HAY DIFICULTADES EN EL BAÑO, extraído de Cuando las personas mayores necesitan ayuda. Guía para cuidadores y familiares (María Izal Fernández de Trocóniz, Ignacio Montorio Cerrato y Pura Díaz Veiga).

 

Bañarse o ducharse es una de las actividades que antes se ve afectada cuando una persona mayor comienza a manifestar dificultades para ser independiente. Para muchos cuidadores la hora del baño, la ducha o el aseo supone una situación difícil que provoca que el familiar al que cuidan se queje o se comporte de forma agitada o agresiva, especialmente si padece una demencia. Mantener la higiene y bañar a la persona que se cuida es una de las tareas que más tensión produce a los cuidadores. Sin embargo, la actitud de los cuidadores tiene una influencia fundamental en que esta actividad se continúe ejercitando. A veces, al detectar que su familiar ya no puede desenvolverse como antes y para evitar accidentes, tienden a proporcionarle toda la ayuda posible, haciendo por él o ella más de lo estrictamente necesario. Esto, en muchos casos tiene, además, consecuencias negativas para los propios cuidadores, quienes llegan a hacer tareas muy pesadas que en bastantes ocasiones podrían evitar o al menos retrasar.

Qué hacer para ayudar en el aseo personal y el baño

Bañar o lavar a otra persona no es una simple tarea mecánica, sino que requiere otras destrezas. Significa estar atento a todas las actividades que realizamos y a cómo responde la persona a la que estamos ayudando. También requiere paciencia, flexibilidad y amabilidad por parte del cuidador. Las siguientes recomendaciones le pueden ser de ayuda para actuar en consecuencia.

a. Mantener un entorno agradable y funcional

El cuarto de baño debe necesariamente seguir manteniéndose como una habitación privadaSi es posible, debe ser preparada especialmente para personas con alguna dificultad en el movimiento. Existen muchos elementos sencillos que pueden introducirse en el baño para favorecer la independencia de las personas mayores. Especialmente importantes son todos los que disminuyen sus posibilidades de caídas dentro y fuera de la bañera: 

- Elementos antideslizantes dentro de la bañera 

- Alfombrillas de goma 

-Asientos de baño que se fijan en la bañera (se pueden adquirir en ortopedias y tiendas especializadas) 

-  Barras asideras fijadas sobre la pared

 Para personas que tienen problemas de movilidad importantes es aconsejable realizar cambios arquitectónicos como eliminar la bañera y poner una ducha sin desnivel de entrada que disponga de suelo antideslizante y sumidero.

A la hora de decidir qué ayudas son las más necesarias y adecuadas para su caso, tenga en cuenta a la persona que cuida para que opine, en la medida de lo posible, sobre qué cambios habrían de hacerse para mejorar su seguridad. Esto puede aumentar notablemente la eficacia de las modificaciones que se introduzcan y la sensación de su familiar de que sigue teniendo control sobre su propia vida. A continuación encontrará otras recomendaciones para crear un entorno agradable durante el baño.

RECOMENDACIONES PARA LA HORA DEL BAÑO:

ü Mantener las puertas cerradas durante el baño.

üPreparar con anterioridad los complementos necesarios: toalla, jabón, cremas, etc.

üAsegurar que el cuarto de baño esté suficientemente caliente

üUtilizar toallas de gran tamaño. Si es posible calentarlas con precaución sobre un radiador o estufa. 

üUtilizar música con aquellas personas a quienes les relaja.

ü Utilizar una luz suave, sin excesivo brillo.

ü Evitar ruidos molestos o intensos. 

ü Hablar suavemente

ü Utilizar productos y aromas familiares

ü Tener en cuenta las preferencias de su familiar.

üUtilizar sillas de baño con asiento acolchado y apoyo para los pies.

 

b. Respete al máximo la autonomía personal

Intente descubrir qué es capaz de hacer su familiardurante el baño. Pregúntele u obsérvele durante el baño o ducha, ayudándole únicamente cuando él o ella se lo solicite o cuando usted considere que exista un riesgo para su seguridad (entrar o salir de la bañera, por ejemplo). En muchos casos la persona puede hacer algunas de las actividades del baño: secarse, enjabonarse, o actividades más sencillas, como sujetar el jabón o la toalla. También se le pueden ofrecer alternativas para cooperar, por ejemplo, diciéndole: «¿Te desabrochas tú la camisa o prefieres que te ayude?». Fomentar que la persona haga por sí misma el mayor número posible de tareas de aseo personal ES LA MEJOR FORMA DE RESPETAR SU AUTONOMÍA.

c.  Crear rutinas para la higiene y el baño

Es importante que el baño o la ducha tengan lugar siempre a la misma hora del día. Elija un momento concreto del día para el baño, teniendo en cuenta no sólo las necesidades de su familiar sino también las suyas (cuando disponga de más tiempo, se encuentre más descansado, etc.)

d. Explicar lo que va a hacer

Vaya diciendo a su familiar cada uno de los pasos que va a seguir. Por ejemplo, «Voy a enjabonarte el pelo con cuidado». En algunos casos las instrucciones verbales pueden ser suficientes (“Ahora no te olvides de coger el champú para lavarte el pelo “, “Levanta la pierna y métela en la bañera”). Cuando sea necesario ayudarle físicamente, hágalo, pero intente siempre que haga lo máximo posible.

e.  Prestar toda su atención

Cuando se está ayudando en el baño a una persona, ésta puede sentirse vulnerable e indefensa. Por esta razón, es necesario estar atento a sus sentimientos y reacciones. Escuche atentamente lo que le dice. Ante un comentario que indique que el agua está fría, actúe en consecuencia, aunque usted opine de forma distinta. Si le dice que le ha hecho daño al pasarle la esponja, admítalo y dígale que intentará tener más cuidado. Es importante que tenga en cuenta que si la persona tiene la sensación de que controla la situación, se sentirá mucho más cómoda. Comprenda que para quien está recibiendo la ayuda es una situación delicada y puede sentir pudor. Si le cubre todas las partes del cuerpo que no se están lavando directamente en ese momento le hará sentirse mejor. 

f.   Hacer accesibles los útiles de baño

Disponga los útiles de baño, de modo que sean accesibles. En muchas ocasiones las personas mayores no utilizan la esponja o el gel de baño sencillamente porque les resulta muy difícil acceder a ellos (se tienen que mover mucho o hacerlo de modo que les resulta incómodo). Usted puede decidir con su familiar la mejor forma de colocar los elementos necesarios para el baño de manera que él los pueda utilizar (gel, champú, cepillo de baño, esponja, jabón, toalla y albornoz).

g. Anticipar las situaciones difíciles

Piense cómo resolver situaciones difíciles durante el baño. Para ello puede ayudarle lo siguiente:

 1)Si su familiar se resiste a bañarse, en algunos casos, puede ser útil darle una razón para el aseo: «Tienes el pelo sucio. Es necesario lavarlo». Si se sigue resistiendo, inténtelo cuando su familiar esté de mejor humor y dispuesto a cooperar.

2)Es preferible que sea una sola persona la que se responsabilice del aseo de su familiar, a ser posible quién tenga más confianza con él o ella y, preferiblemente, alguien de su mismo sexo

3)Si durante el baño la persona mayor reacciona con agresividad, se puede intentar distraerla, por ejemplo, intentando mantener una conversación sobre algo que usted sepa que le gusta. Agradezca cada intento por cooperar, por ejemplo, diciéndole algo agradable. 

4)Manténgase tranquiloHable a su familiar despacio, en un tono amable y personal. No muestre prisa. Tenga en cuenta que los movimientos de las personas mayores son más lentos y que necesitará tiempo si quiere que sea él o ella quien realice algunas tareas de la higiene personal.

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