viernes, 24 de julio de 2020


LAS ALTERACIONES DE CONDUCTA

Hoy vamos a hablar de uno de los aspectos de las demencias que más malestar genera en la convivencia: las ALTERACIONES DE CONDUCTA. ¿Qué son?  Pues son conductas que la persona tiene que generan un malestarimportante y que interfieren de manera considerable en la convivencia diaria porque entorpecen el poder llevar una vida “normal”. Son la agresividad, la desinhibición, los gritos, la inquietud, la agitación, el vagabundeo, las conductas culturalmente inapropiadas, la desinhibición sexual, la acumulación de cosas, los insultos, las conductas repetitivas y la excesiva dependencia del cuidador…Las iremos explicando una por una a lo largo de distintos artículos. 
Es muy importante que sepamos que en estos comportamientos hay factores que están influyendo para que se desencadenen, seamos nosotros conscientes de ellos o no. Está COMPROBADO que aumenta la probabilidad de manera importante de la aparición de una alteración conductual:
1.La INCOMODIDAD FÍSICA (sea dolor, molestias físicas que muchas veces ocurren antes de que nos pongamos enfermos, la necesidad de ir a hacer sus necesidades, tener hambre o sed, tener calor o frío, cansancio, etc.);
2.EL AMBIENTE en el que la persona está, ya sea porque sea desconocido y entonces no es capaz de reconocer el entorno y orientarse, ya sea por sobreestimulación (demasiado ruido, demasiada luz, demasiado movimiento, demasiados estímulos a los que atender) o por infraestimulación (ambiente con pocos estímulos en el que la persona se aburre y está inactivo);
3.La INCAPACIDAD PARA COMUNICARSE, que le genera mucha frustración.
4.La EVOLUCIÓN DE LA ENFERMEDAD, que muchas veces conlleva este síntoma. Recordad que los daños que se producen en el cerebro tienen un reflejo en nuestra forma de pensar y de actuar. 
Nuestra misión como cuidadores es observar su comportamiento y hacernos estas preguntas: 
1.¿Cuál es el comportamiento que es un problema?
2.Ese comportamiento ¿perjudica a alguien? ¿A la persona, a otras personas o al entorno?
3.Eso que hace ¿es un problema para ella? ¿y para nosotros?
4.¿Ha ocurrido algo para que suceda ese comportamiento? ¿Qué había sucedido antes de que lo hiciera?
5.¿Y después del comportamiento qué ha pasado? ¿Y cómo hemos reaccionado nosotros?
6.¿Puede tener alguna necesidad no cubierta
7.¿Cómo podemos cambiar su reacción o comportamiento?

La mayor parte de las veces al responder a las preguntas vamos a encontrar la explicación de por qué le sucede. Habrá veces que tendremos que cambiar nuestra forma de hacer las cosas (por ejemplo el ritmo al que las hacemos), de hablar con ella (el volumen de nuestra voz, o la entonación, o que tendremos que decirle frases más cortas), o cambiar cosas en el entorno (menos ruido, menos/más luz, menos o más estimulación, etc.). Y habrá veces en las que tengamos que CONSULTAR CON EL MÉDICO PARA VER SI NECESITA ALGÚN TRATAMIENTO ESPECÍFICO, porque no porque sea frecuente que aparezcan estas alteraciones quiere decir que tengamos que asumirlas sin más como algo “normal” y porque además LA PERSONA TAMBIÉN SUFRE Y LO PASA MAL. Por ejemplo: imagínate que tú estás tan nervioso/a que no puedes parar de caminar ni quedarte sentado/a 5 minutos y te pasas horas caminando sin parar, aunque sea por casa…te cansarás, te dolerán las piernas, pero no puedes parar… ¿cómo te gustaría que actuase la persona que está contigo? ¿Que te deje hacer sin intervenir? ¿o que sea consciente de tu situación y busque ayuda profesional? Me imagino que os gustaría que quien os acompañe sea una persona sensible a vuestro sufrimiento y que trate de resolverlo, ¿no?

Cuando tiene una alteración de conducta hay que fijarse para ver qué factores la pueden estar desencadenando, pero… ¿Y qué es lo que tengo que fijarme?

1.La expresión de su cara: si tiene expresión de tristeza o de miedo, los ojos cerrados y/o apretados o parpadea rápido, la frente arrugada y el ceño fruncido, o cualquier cambio en su expresión facial habitual (ojeras, bolsas, mal color, cara hinchada, ojos enrojecidos, …).
2.Lo que dice y lo que expresa con la voz (verbalizaciones y vocalizaciones): si pide ayuda, suspiros, gruñidos, gemidos, si tiene la respiración ruidosa, etc.
3.Cómo se mueve (movimientos corporales): si tiene rigidez o tensión muscular, si se balancea, si ha cambiado su manera de caminar (cambios en la marcha) o en la movilidad, si se mueve menos (restricción de movimientos), o se mueve mucho más…
4.Cambios en los hábitos y en las rutinas: si rechaza alimentos, si hay cambios en el apetito, si hay algún cambio en los patrones de sueño y de descanso (por ej. aumento del tiempo que duerme), si abandona de manera repentina rutinas habituales, si aumenta la deambulación. 
5.Cambios en el estado de ánimo: si aparece llanto o irritabilidad, o angustia; si aumenta la confusión (mucho más desorientado/a de repente). 
6.Si ha empezado a tomar algún medicamento, porque pueden interactuar entre ellos o no sentarle bien. O lo puede haber tomado sin supervisión del cuidador (pueden manejar mal la medicación y tomar el mismo medicamento varias veces porque no recuerdan que ya lo tomaron). O si puede estar tomando otras cosas, por ejemplo, alcohol.

Fijándonos en todo lo anterior le podremos dar al médico de atención primaria información clara, de manera que nos resulte mucho más sencillo evaluar si nuestro familiar puede estar enfermo (por ejemplo, una infección de orina o respiratoria) o si es necesario que tome una medicación para la alteración de conducta.

miércoles, 15 de julio de 2020


No me lo explico: no tiene interés por nada. Hay que decirle que se levante / se asee/ etc. No hay manera de que haga nada por sí mismo/a. No hace nada de lo que antes le gustaba hacer”.

Hay otros síntomas de las demencias que generan muchos problemas en la convivencia diaria y que producen mucho sufrimiento a los cuidadores, pero también a las propias personas que viven estos síntomas. Además, nos cuesta entender qué es lo que sucede y tratamos de “razonar” con la persona enferma para que este comportamiento desaparezca, olvidándonos de que no lo hace porque quiere, sino más bien porque no lo puede evitar, y sin ser nosotros conscientes de que, más que un comportamiento es una ALTERACIÓN DEL COMPORTAMIENTO NO VOLUNTARIA (la persona no elige hacer eso). Hay muchos factores que pueden estar influyendo para que esas alteraciones se produzcan, más adelante los explicaremos. 

“No me lo explico: no tiene interés por nada. Hay que decirle que se levante / se asee/ etc. No hay manera de que haga nada por sí mismo/a. No hace nada de lo que antes le gustaba hacer”. Esto es lo que muchas veces me decís las familias y es lo que se llama APATÍA, que es el síntoma más habitual en las personas con una demencia.  Hay al menos tres explicaciones para este síntoma:
1. Las lesiones cerebrales que se van produciendo (recordad que una demencia se produce por daños que van ocurriendo en el cerebro por diferentes motivos, ya sea por causas degenerativas (por ej el Alzheimer) o por causas vasculares (circulatorias).  Esas lesiones tienen un reflejo en la forma de ser y de actuar de las personas, no lo podemos olvidar. 
2. Que sea una estrategia para hacer frente al malestar que supone enfrentarse a situaciones en las que la persona sabe que ya no sabe actuar de la misma manera que antes, o sabe que ya no lo puede hacer porque no sabe (aunque sea algo que ha hecho siempre, se le ha olvidado cómo se hace). Vamos a ponernos nosotros en situación: ¿cómo te sientes tú cuando no eres capaz de hacer algo por mucho que lo intentes? ¿Lo sigues intentando? ¿o no? Es muy probable que dejes de intentarlo ¿verdad?
3. Hay que valorar si la persona se encuentra deprimida, porque esto afecta de manera muy importante al interés y a la iniciativa para hacer cosas. 

¿Qué podemos hacer para afrontar esta alteración? 
a.Proponer actividades que sabemos que le gustaban.
b.No presionarle para hacer algo: sí estimular para la actividad, pero sin presión.
c.Hay que ofrecer estimulación, pero sin hiperestimular, porque eso puede generar otra alteración de conducta como la irritabilidad o la agresividad. 
d.Si nada de esto funciona consultar con el médico para valorar si se trata de un estado depresivo.
e.No hay que pensar que “es algo bueno para nosotros como cuidadores” porque, aunque es cierto que su falta de actividad nos permite atender a otras cosas que tenemos que hacer, por ejemplo, las tareas de la casa, a medio plazo se volverá más dependiente de nosotros, ya que la falta de estimulación hace que el deterioro avance más rápidamente.

Pero también puede suceder justo lo contrario
No para de caminar (aumento de la deambulación) o de otra actividad motora, por ejemplo, levantarse y sentarse constantemente, seguir todo el tiempo al cuidador/a, etc. Parece no cansarse. Es lo que se llama HIPERACTIVIDAD MOTORA y siempre tenemos que preguntarnos si hay algún motivo que la esté causando, por ejemplo, que la persona tenga alguna necesidad fisiológica no cubierta (sobre todo ganas de ir al baño), que se encuentre nervioso/a por algún motivo y no lo sepa/pueda expresar hablando, que tenga algún dolor o alguna molestia física, etc. 

Estos síntomas de los que hemos hablado hoy son alteraciones en el nivel de actividad y son muy comunes en las demencias. 

miércoles, 8 de julio de 2020

Y … ¿Qué es exactamente una demencia?

La demencia no es una enfermedad concreta sino una palabra que describe un conjunto de síntomas asociados a un deterioro mental (memoria, percepción, pensamiento, personalidad, …) lo bastante grave como para reducir la capacidad de la persona para realizar las actividades diarias
El diagnóstico de demencia se establece cuando existen síntomas cognitivos o conductuales (neuropsiquiátricos) que:
1.Interfieren con la capacidad para funcionar en las actividades diarias.
2.Esos síntomas indican un declive del funcionamiento y el rendimiento con respecto a los niveles previos. La familia e incluso el propio paciente notan que su funcionamiento no es igual que anteriormente. 
3.Esos síntomas no se deben a que la persona tuviera un trastorno psiquiátrico previo ni tampoco por un síndrome confusional. 
4.El deterioro implica al menos dos de los siguientes dominios:
a.Se reduce la capacidad para aprender (adquirir y recordar información nueva): preguntas o conversaciones repetitivas, olvido de eventos o citas, etc.
b.Se reduce la capacidad para hacer tareas complejas: tiene muchas dificultades para manejar las finanzas, para tomar decisiones y para planificar actividades complejas o secuenciales (por ejemplo, problemas para cocinar)
c.Se altera el razonamiento y el juicio: le cuesta comprender las medidas de seguridad. No sabe razonar y enjuiciar de manera adecuada el riesgo que supone algo, por ejemplo, cruzar la calle con el semáforo en rojo. A veces (no tiene por qué ser siempre) no parece seguir un razonamiento lógico y reacciona con nosotros de manera hostil, respondiendo de una manera que nos puede recordar a la adolescencia. 
d.Incapacidad para reconocer personas y objetos que conoce, para encontrar cosas que están a la vista (aunque las ve no las reconoce), para asociar las prendas de vestir a la parte del cuerpo correspondiente. A esto se llama técnicamente Capacidades visoespaciales alteradas. 
e.Dificultad para encontrar palabras familiares mientras hablan, titubeos, errores en el habla, deletreo y escritura. Son las Funciones del lenguaje alteradas (hablar, leer, escribir). 
f.Cambios extraños del humor (agitación, apatía, aislamiento social, pérdida de interés por actividades previas, conductas socialmente inaceptables, conductas obsesivas o compulsivas). Son los Cambios en la personalidad y el comportamiento. 


Pero que mi familiar tenga una demencia no quiere decir necesariamente que tenga Alzheimer. Porque demencias hay muchas.
“PUEDE SER QUE YO LE ESTÉ DANDO DEMASIADA IMPORTANCIA A LO QUE LE SUCEDE A MI FAMILIAR…AL FIN Y AL CABO TIENE YA SUS __ AÑOS… ¿NO PUEDE DEBERSE TODO SIMPLEMENTE A QUE ESTÁ MAYOR?”

Para quitarnos esta duda lo mejor es responder a las siguientes preguntas

1)¿Ha habido algún problema a la hora de tomar una decisión? Un ejemplo puede ser una mala decisión económica.
2)¿Ha disminuido su interés por sus pasatiempos o aficiones?
3)¿Repite las cosas, tales como historias o preguntas?
4)¿Tiene problemas de aprendizaje o de utilizar aparatos modernos como el mando a distancia del televisor o un horno de microondas?
5)¿Ha olvidado la fecha en la que vive, mes y año?
6)¿Has notado alguna dificultad en su manejo de la economía doméstica?
7)¿Olvida las citas con más frecuencia que antes?
8)¿Has notado algún problema en relación con la memoria o el pensamiento?

Si has respondido de manera afirmativa a 2 o más preguntas entonces la persona necesita una consulta médica